El próximo domingo vencerá el plazo determinado por el Gobierno nacional para la cuarta fase del aislamiento social, preventivo y obligatorio, que fue bautizado como el de la “reapertura progresiva”, donde se movilizó hasta el 75% de la población del país y que mantuvo excepciones provinciales a las restricciones y al que se llegó tras un tiempo de duplicación de casos de más de 25 días.

Esta cuarentena debía dar paso ahora a una etapa posterior definida como de “nueva normalidad”, que permita superar las excepciones con hábitos de higiene y cuidado sostenido, que movilice a más del 75% de la población (no a su totalidad) y que sea más homogéneo en su distribución geográfica. Pero los últimos sucesos de contagios en Ciudad y Provincia de Buenos Aires, Córdoba y en la localidad rionegrina de Jacobacci (2 nuevos casos en la Patagonia) despertaron las alarmas del Gobierno nacional.

El último domingo, la Residencia Presidencial de Olivos -morada del Presidente de la Nación y donde está instalado desde el inicio de la cuarentena- fue un desfile de funcionarios. Además de su jefe de Gabinete Santiago Cafiero y su ministro de Salud, Ginés González García, circularon los funcionarios de mayor confianza de Alberto Fernández​: Gustavo Béliz -secretario todoterreno- y Vilma Ibarra, secretaria Legal y Técnica, y cerebro de todos los DNU presidenciales.

Desde el equipo económico llegaron el titular de Economía, Martín Guzmán; la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca; la titular de AFIP, Mercedes Marcó del Pont, y el titular del BCRA, Miguel Pesce. De todos los cónclaves allí realizados salieron la batería de anuncios que se conocieron este lunes: aumento de las jubilaciones de un 6,12% -mediante decreto., prórroga de la suspensión de los despidos sin justa causa por 60 días más, y el congelamiento de las tarifas de telefonía fija y móvil, internet y TV paga. Además, Fernández y Cafiero siguieron conversando con Guzmán de la renegociación de la deuda con los acreedores, cuyo próximo viernes tendrá su “deadline”.

Ahora, desde este martes, comienza a definirse la quinta etapa de la cuarentena, donde distritos como Jujuy y Mendoza comienzan a adquirir una envidiada normalidad y donde los principales centros urbanos deberán definir si mantienen sus últimas flexibilizaciones o si dan un paso para atrás.

Pero este lunes apareció el Factor Córdoba: la capital de esta provincia volvió para atrás en su fase de cuarentena este lunes, tras conocerse una veintena de casos registrados en el Mercado Norte, un área de comercios muy popular de la capital mediterránea. Allí fue clave la indicación del COE (el comité de expertos armado por la gestión de Juan Schiaretti​) que señaló que, quizás, la flexibilización allí puede haberse desarrollado de forma desordenada o sin respetar las medidas indicadas como la de distanciamiento social y el adecuado uso del barbijo.

En tanto, en la Ciudad de Buenos Aires, el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta, junto a su vice Diego Santilli​, mantendrán este martes una reunión con las autoridades sanitarias para evaluar el comportamiento de la cuarentena porteña, que permitió la semana pasada el reinicio de actividades en gran parte de los comercios y que el último fin de semana permitió las salidas recreativas con niños, de acuerdo al número de DNI de sus padres.

Esta evaluación sucede mientras se registra una polémica con la provincia de Buenos Aires, donde primero varios intendentes peronistas del conurbano criticaron que la apertura porteña generó el traslado de sus vecinos a la Capital, con el riesgo de contagio por el uso del transporte público.

La polémica creció cuando el ministro de Salud bonaerense, Daniel Gollán, tuiteó una imagen de la Ciudad de Bs. As. marcada en rojo y señalada por el funcionario kirchnerista como “el principal foco de contagio”. Más allá de que luego intentó bajar el tono, las críticas a la situación surgieron del propio Axel Kicillof quien dijo que «no podemos permitir que decisiones de la Ciudad pongan en riesgo a la población de la Provincia»,

Este lunes, la gobernación bonaerense autorizó actividades manufactureras y de construcción privada, siempre y cuando se presenten estrictos protocolos sanitarios y de funcionamiento y las empresas garanticen el traslado de los trabajadores y trabajadoras, sin la utilización del servicio público de transporte de pasajeros. Y las actividades comerciales de cercanía, operadas por sus propios dueños o con empleados y empleadas locales. Y, preferentemente, que la atención y entrega de los productos se realice en la vereda de los comercios, para evitar los ingresos a los locales.

También será clave para la definición de cómo sigue la cuarentena el encuentro que este martes mantendrán el jefe de Gabinete nacional Santiago Cafiero​ -acompañado por los ministros Ginés González García y Eduardo “Wado” De Pedro con el gobernador Kicillof y los intendentes bonaerenses para poner foco en los barrios populares de la Provincia, que llegan al número de 1.800. Las necesidades de un control fuerte en esos asentamientos es clave, frente a un número mucho menor de testeo respecto del que se realiza en los mismos barrios de CABA.

Luego de todo esto, se asoma para el jueves el día donde las autoridades porteñas y bonaerenses viajen hasta la Residencia de Olivos y analicen junto a Alberto Fernández y su ministro Ginés, cómo se sigue desde el lunes próximo, cuando se hayan cumplido 66 días de cuarentena.

También se verá si se repite la foto amigable del último anuncio, cuando Alberto sentó a su derecha a Horacio y a su izquierda a Axel. Pasaron 10 días de esa foto y la cordialidad y el trato cordial por el nombre de pila quedó opacado por la polémica política.

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