Tras permanecer más de un mes en aislamiento social para no contagiarse ni contagiar al resto, ahora surge el interrogante sobre cómo se comportarán los argentinos si se llegase a flexibilizar la medida. ¿Cuidarán al otro? La opinión de los expertos.

Amantes de los encuentros entre los seres queridos, muestras de afectos constantes que se funden en abrazos eternos, charlas interminables o silencios cómplices. El hombre es un ser social, que debió cambiar repentinamente sus hábitos y costumbres debido a la llegada de la pandemia. Eso implicó ser parte de una medida sin precedentes como lo es el aislamiento social preventivo y obligatorio por un bien común: no contagiarse ni contagiar al resto.

En este sentido, son cada vez más los interrogantes que buscan aclarar cómo será todo después de la pandemia. ¿Podremos festejar entre muchos que todo terminó? ¿Volveremos a ser lo que eramos antes de la llegada del coronavirus? ¿Cambiará algo? ¿Cómo saludaré a mis conocidos? Pero, a pesar de que el futuro es incierto, cuando la cuarentena se levante, la posibilidad de contagiarse seguirá estando.

Por ende, todo parece estar en manos del comportamiento de los individuos. “La conciencia social va a ser muy importante para afrontar esta situación. Se va a basar en que no le hagas al otro lo que no quieras que te hagan. Es poder tener una postura empática con el semejante, cosa que es bastante difícil porque hay singularidades. En general, hay una tendencia a creerse la excepción y en este caso particular, tenemos que empezar por cuidarnos a nosotros mismos. Creo que va a ser muy importante poder instalar una conciencia que implica entender que cuando se levanten las restricciones no implica que se levantó el virus”, dijo Campos Cervera, médico especialista en psiquiatría y miembro de APA.

“Las personas nacemos y vivimos en sociedad. Esta combinación hace que la mayoría desarrolle empatía por el otro, por ende, se supone que si somos seres empáticos vamos a pensar en el otro, en querer cuidarlo. Sin embargo, hay mucha gente a la que no le importa y no deja de mirarse a sí misma, sabiendo que quizás está poniendo en riesgo la vida del otro al romper con las restricciones o no tomando las medidas preventivas”, dijo a este medio Cynthia Zaiatz, (MN 60105), jefa de Psicología del Sanatorio Modelo de Caseros.

Sin embargo, para desarrollar la empatía es necesario que se den ciertas condiciones. De acuerdo a Elsa Wolfberg, psicoanalista y psiquiatra de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), y vicepresidente del Capítulo de Prevención Cuaternaria, Psiquiatría Preventiva y APS de la Asociación de Psiquiatras Argentinos, es vital cumplir con ciertas condiciones: “La empatia es un buen motor para el cuidado interpersonal, siempre y cuando se de en un contexto de buenas practicas socioeconómicas y judiciales”.

Para Campos Cervera, la gente aún no toma dimensión de que el virus persistirá por mucho tiempo y que la postura con la que maneje la pandemia forma parte del carácter de la persona: “Cada uno tiene una singularidad particular, es decir que cada uno reacciona al virus y aplica conductas de acuerdo a lo que era antes como persona, es decir, a nuestra propia singularidad y estructura psíquica. Como uno responde a una amenaza también tiene que ver con cómo respondíamos antes”.

Cambios que llegaron para quedarse

De acuerdo al infectólogo Lautaro de Vedia, ex presidente de la Sociedad Argentina de Infectologia, a pesar de las decisiones que se toman desde el gobierno, hay medidas que permanecerán en pos de evitar el contagio de la enfermedad: “Es algo en lo que debemos trabajar todos. Todos debemos optar por ciertas conductas que en el tiempo veremos si son o no definitivas, algunas serán más difíciles que otras, porque están insertas en nuestros genes. Los argentinos somos de tomar mate, de abrazarnos, de juntarnos a comer por horas enteras. Lo que se quedará es el distanciamiento social, toser con el pliegue del codo, quedarse en casa si uno está engripado, la constante higiene de manos, respetar a raja tabla el calendario de vacunas, entre otras».

Para Zaiatz, las decisiones que tome cada individuo, independientemente de la cuarentena obligatoria o no, son un voto de confianza: “Cuando las personas se encuentren van a confiar ciegamente en que esa persona tomó todas las medidas de precaución para evitar contagiar al otro”.

“Ojala nos demos cuenta de que tomar conciencia para cuidarse y cuidarnos entre todos es necesario sin que nos lo tenga que imponer alguien más. Y, además, es importante entender que cuando uno tiende a hablar de ‘cuidar a los demás’ es cuidar a tu hijo, tus padres, el que tenes al lado, a los tuyos. Creo que es importante apelar a una conciencia social por el afecto que se le tiene a los más cercanos”, enfatizó De Vedia.

La vida después de la pandemia

Al igual que cuando pasa un huracán y la ciudad empieza “desde cero”, una sensación similar tendrá la población cuando finalice la cuarentena obligatoria, que se dictó para evitar la propagación de la pandemia en varias partes del mundo. Finalizar actividades que dejaron inconclusas, encontrarse con familiares y amigos, viajar a cualquier parte del mundo, salir a comer, y volver al trabajo son algunos de los deseos que comparten vía redes sociales las personas para llevar a cabo al finalizar el aislamiento.

“Cuando las personas salgan de la pandemia, van a tener una visión totalmente distinta del mundo. Algunos van a valorar más las relaciones interpersonales, otros sentirán temor de que algo parecido pueda volver a suceder. La gente está pensando en salir y volver a su vida habitual, pero no creo que eso suceda en un corto plazo. Lo importante es apelar a la conciencia social, que ya de a poco está siendo instaurada cuando vemos que las personas cuidan al resto usando un tapaboca o desinfecta todo para no contagiarse ni contagiar a sus seres queridos. Creo que eso es muy importante y es lo que marcará una verdadera herramienta para combatir la pandemia«, concluyó Zaiatz.

“Todo este encierro hace que haya una demanda contenida de encuentros y posiblemente la gente tienda a eso una vez que finalice el encierro casi como un festejo colectivo. Sin embargo, eso sería bastante peligroso, la salida debería ser tranquila porque la pandemia no se elimina con la cuarentena, lo que evitamos es la velocidad del contagio y si volvemos a estar expuestos posiblemente vuelva acelerarse”, expresó Campos Cervera.

FUENTE: INFOBAE

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