Sectores de la oposición y algunos medios cuestionaron la efectividad de los tests. La respuesta oficial y de un experto en virología.

Los test rápidos utilizados en Retiro, Constitución y Once por el Ministerio de Salud para detectar personas que hayan tenido coronavirus quedaron envueltos en una polémica luego de que un sector de la oposición y algunos medios cuestionaran su efectividad en base a un informe de la Unidad Coronavirus Covid-19, integrada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, el Conicet y la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Productivo y la Innovación (Agencia I+D+i). Pero los cuestionamientos fueron desestimados, tanto por funcionarios de la cartera sanitaria como por especialistas, quienes consideraron que el informe sólo señala limitaciones que fueron tenidas en cuenta a la hora de utilizar este mecanismo de pesquisa, y remarcaron su utilidad para la vigilancia epidemiológica de la pandemia.

Los test serológicos cuestionados son los que empleó el Gobierno nacional en las estaciones de tren de la Ciudad de Buenos Aires — Constitución, Retiro y Once– para detectar anticuerpos contra la covid-19, esto es, identificar personas asintomáticas que hayan cursado la infección, y ver cómo está circulando el virus en la población. En una segunda etapa, esta previsto que estos 170.000 test, fabricados en China por la empresa Zhuhai Livzon Diagnostics y donados al Estado por la Petroquímica Cuyo, sean aplicados en otras jurisdicciones del país.

Quienes criticaron las pruebas, y hablaron de test defectuosos o de poca validez, lo hicieron en base a que el informe de la Unidad Covid-19 sostiene que estos test no son recomendables para medir uno de los tres anticuerpos que detecta, la inmunoglobulina M –los otros dos son la inmunoglobulina A y la inmunoglobulina G–. Al mismo tiempo, hacen hincapié en otro de los puntos del reporte, el que señala que la IgG tiene un promedio de 80 por ciento de sensibilidad y que en el 50 por ciento de los casos presenta problemas de lectura, que, no lo dicen pero el infrome sí,  se subsana esperando más tiempo para poder leer el resultado.

Entre quienes primero salieron al cruce de estas versiones estuvo la secretaria de Acceso a la Salud de la Nación, Carla Vizzotti, quien rechazó que los test rápidos sean defectuosos y agregó que su porcentaje de sensibilidad es «muy bueno», por lo cual «es muy importante dar la información correcta y no generar dudas o desconfianza en la población».

Según explicó la funcionaria, estos test serológicos, que fueron validados por el Instituto Malbrán y el Conicet, tienen “un 80 por ciento de sensibilidad, lo cual es muy bueno en los test rápidos”. Además, explicó que «si antes de empezar sé que la sensibilidad del test es del 80 por ciento, es incorrecto decir que es defectuoso”, y remarcó que “siempre dijimos que los test serológicos son para investigación y este es un estudio de investigación epidemiológico, que nos va a dar un resultado que es una foto de cuántos tuvieron contacto con el virus en el país, pero no son un test de diagnóstico”. 

También Roberto Salvarezza, Ministro nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, señaló a través de su cuenta de twitter que estos test rápidos son adecuados «para hacer estudios epidemiológicos” y que “tienen una sensibilidad del 80%, siendo de las mejores que testeamos en el país para detectar IgG”.

En la misma línea se manifestó el doctor en biología e investigador del Conicet especializado en virología, Juan Manuel Carballeda. El especialista, integrante del Laboratorio de Virus Emergentes, departamento de Ciencia y Tecnología de la Universidad Nacional de Quilmes dijo que “estos test serológicos, que funcionan con la misma idea que las pruebas de embarazo, salvo que ahí buscás una proteína relacionada con el embarazo y acá buscas, no el virus, sino si la persona estuvo en contacto con él, es una herramienta importante para la vigilancia epidemiológica. No sirve para el diagnóstico. Y esa diferencia es importante remarcarla. Individualmente, para que se lo haga una persona no da buena información, pero masivamente da buenos resultados, y en esa masividad el 80 por ciento es un montón».

“Hay distintos test serológicos. Algunos son más sensibles, como los de tipo ELISA, pero requieren de otra logística ya que hay que llevar las muestras para analizar a un laboratorio. Por eso, epidemiológicamente, si hay posibilidad de hacer testeos masivos, estos test rápidos tienen validez aunque pierdas el 20 por ciento porque podés encontrar focos de circulación del virus”, explicó el investigador, y remarcó que en cuanto a las limitaciones “todas las pruebas las tienen. Si el personal está entrenado y sabe qué está buscando y para qué sirve la herramienta que utiliza funciona bien”. 

No obstante, Carballeda advirtió que «si bien esta es una primera etapa, en la que se hicieron algo más de 1200 test, a medida que aumente la circulación del virus hay que intensificar la cantidad de testeos, estadísticamente todavía son pocos, y aunque se haya aplanado la curva de contagios, van a seguir aumentando los casos de contagio, vamos a seguir teniendo circulación en los centros densamente poblados y va a ser necesario entender dónde están los focos. Entendiendo las limitaciones, la información que aporta es importante».

FUENTE: PAGINA/12

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