Mientras monitorea la apertura de esta semana, Nación fija los parámetros para la apertura por zona. Los datos que tendrán en cuenta y la decisión de cada gobernador.

Focalizada, con distintos grados de apertura por provincia y ciudad pero sin clases y con cuidados estrictos para los mayores de 70 años. Así será, según el esquema que define el Gobierno, la cuarentena a partir del 27 de abril.

No es una fórmula rígida sino que tomará una serie de parámetros para establecer qué se permitirá, y qué no en cada provincia. Podría, incluso, haber aperturas diferentes dentro de un mismo territorio.

El modelo, que termina de diseñar el comité de emergencia por el COVID-19, fijará criterios según población, actividad económica y comercial, transporte y situación epidemiológica. Son parámetros cruzados.

«¿Tiene sentido que una ciudad donde no hay casos ni circulación del virus, siga con los comercios cerrados? No. Pero hay que ser cuidadosos y controlar bien para que el virus no llegue», explican como regla.

Dan otro ejemplo. Una industria PyME, en Santa Rosa o en Paraná, que no está en un cordón industrial, con 10 empleados que no van a trabajar en colectivos, podría volver a abrir, siempre con protocolos sanitarios.

«No parece recomendable autorizar industrias con 200 empleados. En los países donde se hizo, tuvieron que volver a cerrar», explican desde Gobierno. 

Es decir: la cuarentena continuará a partir del 27 y, así como no está en el menú el regreso de las clases -quizá hasta agosto-, tampoco está previsto que vuelva el transporte interjurisdiccional de media y larga distancia entre distintas ciudades.

Habrá una cadena de instancias de definición: el gobierno nacional hará un mapeo sobre qué actividad podrá retomarse en determinadas condiciones pero la decisión final será de los gobernadores que tendrán facultad para disponer, o no, la apertura.

Esta semana, mientras monitorea cómo impacta la flexibilización que incorporó once nuevos sectores y anticipa un incremento de la circulación, el gobierno terminará de establecer el formato.

La cuarentena fase cuatro, que arrancaría el 27 según anticipan a Clarín fuentes oficiales, potenciará el rol y la definición de cada gobierno local sobre lo más conveniente en su territorio.

Lo de esta semana sirve como ensayo. Nación recolectó pedidos de las provincias, evaluó desde lo sanitario qué se podían autorizar y habilitó algunas -a varias dijo que no- pero dejó el criterio final a las provincias y los municipios.

En rigor, en Tucumán y en Santiago del Estero, los gobernadores Juan Manzur y Gerardo Zamora, decidieron no incluir la apertura que arrancó este lunes. «Vamos a esperar una semana cómo evoluciona» fue el argumento.

En la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof inició un proceso para que cada uno de los 135 intendentes solicite por escrito qué actividad quiere flexibilizar, con qué protocolo de salud y bajo qué medidas de control.

Alberto Fernández repasó el formato que elaboran Ginés González García y su equipo de Salud junto al jefe de Gabinete Santiago Cafiero. En estos días se repetirá otro ritual: el presidente hará consultas con especialistas y gobernadores para escuchar pedidos y sugerencias.

¿Resultado? Provincias vecinas, o hasta municipios pegados, podrán tener distinto grado de apertura y flexibilidad.

«Desde Nación fijamos lo general, qué se puede hacer y qué no. Pero cada gobierno provincial o municipal es el que debe garantizar que eso se cumpla, por eso es importante su decisión», explican a Clarín un funcionario.

El transporte es la nueva obsesión de fernández, pide estar atento a que no se saturen trenes y colectivos por el factor de contagio que suponen esos ámbitos.

En las reuniones diarias, que no distinguen días hábiles de fin de semana -el domingo, por la tarde, González García se reunió con su equipo-, se define el esquema.

Otro detalle: hasta ahora, en el comité de expertos que asesoran al presidente, hay varios infectólogos y se incorporarán epidemiólogos. Los segundos, especialistas en epidemias, serán clave en la definición de los elementos para la cuarentena focalizada. 

El mapeo que hace el gobierno toma, a grandes rasgos, estos parámetros:

La situación epidemiológica, respecto a si hay casos confirmados, hubo sospechosos, viajeros en el último tiempo, a partir de lo cual se puede determinar si hay, o no, circulación comunitaria del virus. En el gobierno dicen que con la descentralización de los testeos, y la incorporación de test rápidos, se podría establecer con más exactitud el cuadro epidemiológico de cada provincia.

El nivel de concentración de población: a mayor volumen de gente, más riesgo y más difícil que se controlen los protocolos y medidas sanitarias. Las ciudades chicas y los pueblos son, por eso, los que podrían flexibilizar antes.

La conexión con otras ciudades. Aunque no vuelva el transporte interjurisdiccional, el nivel de vinculo -y cercanía- con otras poblaciones puede ser determinante, porque incrementa la posible circulación del virus. Al mismo tiempo, se analizará la incidencia del transporte público: se priorizará las zonas donde la circulación sea personal o de grupos chicos.

El nivel de actividad económica y comercial, según la concentración y la circulación de empleados y potenciales clientes. Vale el criterio de zonas muy pobladas, que seguirían con cuarentena administrada. El ejemplo de más arriba vale: industrias pequeñas, que no sumen usuarios al transporte público.

Deja un comentario