¿Cómo un organismo tan pequeño e invisible hizo recular a millones de personas en el mundo?

No cabe en la estructura lógica de cualquier razonamiento que, el triunfo se lo ha llevado este virus en esta gran jungla del planeta tierra.

Un virus que representa a la Corona de las Monarquías, y el triunfo de los Imperios con su reyes y monopolios del saber y el poder a lo largo de la Historia. Sin embargo, hoy la Corona no es humana, se la puso un virus, terrible ironía del destino.

Pero si presuponíamos que el triunfo de lo diminuto iba a ser de nuestra privilegiada nanotecnología, no, púmbate, vino un extraño ser a ponerla en jaque. Pero, lo más probable es que a la larga sea la nanotecnología la que triunfe de verdad, o ¿no?

Aquí sucede algo sin precedentes, si antes la amenaza estaba afuera, en un gran meteorito visible y con la potencia de destruirnos; el nuevo enemigo vino desde las entrañas de la naturaleza, imperceptible, veloz, audaz, sabiendo aprovecharse de las debilidades, como si fuese él mismo un hijo no deseado del Mercado Global.

El triunfo de lo diminuto va de la mano con la teoría cuántica, esa que puede explicar fenómenos físicos desde lo mínimo de la materia.

Pero la lucha continúa, pareciera que lo diminuto se contrapusiera a otros diminutos en tiempos divergentes y convergentes, surgen explosiones y calmas inesperadas, nuevos patógenos y vacunas, efectos indeseables y fármacos, resistencia y flexibilidad, y esto acaba y se reinicia en un feroz combate por la subsistencia…

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