No obstante, el organismo mantuvo firme la recomendación de desinfectar superficies y objetos.

Una de las respuestas más comunes cuando se trata de dilucidar interrogantes acerca del coronavirus ​es que aún no hay certezas. Día a día las sugerencias van mutando al compás de investigaciones y estudios sobre una experiencia inédita. En este escenario, la Organización Mundial de la Salud​ informó que por el momento no se han encontrado pruebas concluyentes de que el virus se transmita por el contacto con objetos y superficies infectadas. Y otra vez irrumpen las dudas.

“Uno de los problemas que trajo esta pandemia es que se hace ciencia al ritmo de las noticias en vez de hacer noticias al ritmo de la ciencia. Y la OMS está capturada en este remolino, lamentablemente”, subraya el infectólogo y pediatra Fernando Polack como premisa de su análisis.

“La ciencia necesita acercarse lo más posible a la exactitud y para eso debe ser prolija, metódica y consecuentemente más lenta que las noticias –amplía el especialista-. Hay virus que hemos identificado hace 60, 70 años y aún hoy no estamos seguros de si se transmiten por contacto con ciertas superficies; cómo desarrollar las vacunas para anularlos, o cómo construir tratamientos efectivos contra ellos. Este tipo de reportes que da la OMS cada 15 días provocan la falsa sensación de que se puede conocer un tema de esta complejidad a la velocidad en la que cambian las noticias políticas. Eso no es así, le hace daño a la credibilidad de quienes lo expresan y contribuye a confundir la gente”.

Este remolino del que habla Polack inevitablemente lleva a replantearse los nuevos hábitos aunque tampoco aparezca una respuesta certera: ¿hay que sacarse las zapatillas al ingresar al hogar? ¿Es necesario limpiar con lavandina bolsas, alimentos y otros objetos que lleguen desde afuera? ¿Qué pasa con la ropa, el teléfono celular o los billetes?

Según el informe que difundió este sábado la OMS no está comprobado si el Covid-19 puede permanecer en objetos. Sin embargo, estudios previos alertaban de esta posibilidad de contagio y hasta planteaban que el virus podía sobrevivir varios días en determinados tipos de superficie.

Una investigación realizada por los Institutos Nacionales de Salud y varias universidades estadounidenses como las de California, Los Angeles y Princeton habían determinado que el virus puede llegar a vivir entre dos y tres días en plásticos o acero inoxidable. En otras superficies, como el cartón, perdura hasta 24 horas. En el cobre, menos: cuatro. Y también fue detectable en aerosoles en hasta tres horas.

Sin embargo, la OMS ahora hizo la salvedad de que ese tipo de pruebas se realizaron en un laboratorio, sin las condiciones habituales del mundo real, es decir, sin las modificaciones sobre los objetos que pueden producir los cambios de temperatura, fricción o la manipulación normal de dichos elementos.

La ciencia tiene idas y venidas -advierte Polack-. Por eso es ciencia, no pretende una verdad absoluta sino que su tarea es avanzar constantemente en el conocimiento. Si seguimos tratando a la ciencia como si fuera una religión caemos en problemas como los que planteó la publicidad que desarrolló el investigador francés (Didier Raoult) sobre la hidroxicloroquina, que terminó haciendo mal y se instauró en muchos lugares del mundo a fuerza de presión política y mediática en vez de razones médicas. Este contexto plantea un problema a futuro: va a ser muy difícil volver al rigor necesario de la ciencia”.

Más allá de la falta de certezas, la OMS mantuvo firme la recomendación de tomar medidas preventivas como la limpieza y desinfección de objetos para tranquilidad de la población y como protección contra otros virus.

Al mismo tiempo, advirtieron que rociar o fumigar las calles con desinfectante, como se hace en algunos países, no sirve para eliminar al coronavirus y además plantea un riesgo sanitario. “La acción del desinfectante se ve anulada por la suciedad -aseguraron-. Las calles y las veredas no están consideradas reservorios de infección de la COVID-19”.

Frente a tanta información contradictoria, la OMS buscó hacer énfasis en los lineamientos primarios. «La enfermedad Covid-19 se transmite principalmente a través de un contacto físico cercano y por residuos respiratorios«, subrayaron en el último informe. Es decir, las gotitas de saliva que una persona infectada suelta al toser, estornudar o incluso al hablar.

Por eso, pese a que seguirán apareciendo dudas, insistieron en la importancia del distanciamiento social como forma más efectiva de prevenir el contagio, ya que existen muchos pacientes asintomáticos que no saben que son portadores del virus pero sí pueden transmitirlo.

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