Nada más seguro que mi sombra vaya a hacer las compras. Algunes me tratarán de egoista. Sin embargo, es lo que ella realmente quiere, obvio que debe ponerse barbijo, respetar la distancia y lavarse las manos antes y después de ir al supermercado.

Lo bueno es que mi sombra nunca se queja. Es más, por momentos sentí que me pedía desesperadamente salir, salir de mí, salir de la casa, y hasta salir del país aunque sea caminando…

Hasta ahora no hay conteos de sombras contagiadas. Espero que siga así, porque la ansiedad la obligaría a pedirme que yo salga.

Mi sombra me dice que las calles están casi desiertas, y quizás es la razón por la que no se declaró la pandemia de las sombras. De hecho, lo mejor que ha hecho este planeta es encerrarlas. Pero yo no pude contener a la mía, en serio, hice todo lo posible para retenerla, aunque nos dimos cuenta que para ella era más necesario salir que para mí.

Hace tres horas que se fue al supermercado y todavía no ha vuelto. Ya sé, tengo que tener paciencia…

Bueno, no he escrito por nerviosismo. Pero la verdad es que ella no ha regresado hace más de un día.

Tengo dudas de llamar a la policía, ¿y si le pasó algo? ¿Empezó con fiebre y la internaron? ¿Se accidentó? ¿La secuestraron? La policía no me va a creer, me van a tratar de locx. Hay que animarse a salir con todos los recaudos, pero tengo miedo que ya sea demasiado tarde.

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