Concentrar todo el foco de atención en una sóla problemática puede ser peligroso. ¿Cuántas personas se están muriendo por infarto de miocardio o cáncer por no ser atendidas, o consultar a tiempo, o incluso por retraso en el diagnóstico?

La idea fija en un sólo foco de salud/enfermedad ciega otros problemas. Pero esto no se limita a la salud, involucra otros campos sociales en donde el trabajo ha sido el más perjudicado.

La idea fija que limita a las libertades promueve la resistencia y la oposición. Porque lo que se pone en juego es la necesidad básica y por ende la subsistencia, y es ahí que la armonía social tambalea y la coexistencia se torna conflictiva.

Pareciera que esta idea fija muestra una única verdad, un único poder, un único saber. Pero no, son las verdades las que chocan, los poderes que se desplazan y ejercen en diferentes direcciones, y los saberes que mutan entre lo repentino y lo constante.

No se trata de negar una cruda realidad, sino de abrir estrategias de convivencia y cuidados, pero ya no sólo de una peligrosa idea fija, sino de acuerdo a los contextos cambiantes, pudiendo rever las estructuras de desigualdad social que salen a la luz como nunca antes.

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